Holywins

La moda Halloween se impone. Pero no, gracias. Nosotros celebramos HOLYWINS (“lo santo gana”, jeje). Está bastante extendida entre nosotros la idea de que las fiestas de Todos los Santos y la de la  Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos fueron un invento católico para cristianizar ciertas fiestas paganas que caían por estas fechas. Pero, en realidad, la cosa sucedió al revés: es la paganización de una fiesta cristiana.

(basado en varios textos que circulan por internet, sobre todo en los artículos de @JuanjoRomero en infocatolica.com: “Cuando Halloween era católico” y “Halloween no tiene origen pagano“)


La famosilla (y falsa) fiesta celta

Cuando hablamos de Halloween, suele explicarse que su origen es la nochevieja de los celtas. Pero esto no es así.

Los antiguos pueblos europeos dividían el año en dos mitades caracterizadas por las horas de luz, pues eran pueblos de cultura agrícola que se regían por el ritmo del sol. Así, había una mitad de luz y de cosechas (primavera-verano) y otra de oscuridad e infructuosa (otoño-invierno). El cambio se celebraba en torno a la primera semana de lo que hoy llamamos noviembre. Pero ni el 31 de octubre ni el 1 de noviembre, sino el día 5 de noviembre, porque es el día de la “transición equinoccial”, es decir: el punto medio entre el equinocio de septiembre (el día 22 que hoy señalamos como comienzo del otoño) y el solsticio de invierno en diciembre (el día 21, que hoy tenemos como comienzo del invierno), y que es cuando nosotros cambiamos la hora en nuestros relojes retrasándolos una hora para aprovechar la luz del día.

Así pues, los celtas celebraban en torno a estas fechas el comienzo del nuevo año, con una fiesta que llamaban “Samhain” y que duraba alrededor de una semana (no era la noche concreta del 31 de octubre). Era una fecha marcada por el ritmo del sol, la noche era más larga que el día, habían terminado las cosechas, comenzaba una temporada de frío y tinieblas. Por todo esto, la festividad tenía un carácter un poco “tétrico”, pues culturalmente la oscuridad es el lugar de los muertos.

Bien. Esa era la famosilla fiesta celta, y todos creemos que la Iglesia introdujo la fiesta de Todos los Santos el 1 de Noviembre para “cristianizar” esta fiesta pagana, pero no es así. Bueno, si hubiera sido tampoco pasaba nada, pues en otras ocasiones la Iglesia ya escogió fechas “paganas” para “cristianizarlas”. Pero es que justo en este caso no sucedió así y, de hecho, sucedió al revés: se paganiza una fiesta cristiana.


El origen original de esta fiesta

Para empezar, el mismo nombre de la fiesta es cristiano, y creo que por eso mismo ni nos molestamos en traducirlo, no vaya a ser que se descubra el pastel. “Halloween” es una contracción de “All Halows Eve”, que en inglés significa “Víspera de Todos los Santos”. Era el nombre que se daba a las celebraciones de la tarde del 31 de octubre. La solemnidad del 1 de noviembre se llamaba “All Halows Day”.

La Iglesia de los primeros siglos sufrió cruentas persecuciones, y desde el principio existía la costumbre de conmemorar la muerte del mártir en su lugar de martirio. Pero los mártires muchas veces entregaban su vida en grupo, y llegaron a ser tan numerosos que comenzó la costumbre de dedicar un día común de celebración para todos. Uno de los primeros testimonio de esta celebración la encontramos en Antioquía, que fijó esta fiesta el domingo anterior a Pentecostés (siglo III-IV). Así pues, desde el principio existía la conmemoración de los santos y los mártires, aunque variaba su fecha dependiendo del lugar: no era una fiesta universal.

Más adelante, en el imperio romano de occidente, se escogió el 13 de mayo para celebrar a lo que hoy llamamos “Todos Santos” pero que entonces era “Todos los Mártires”. Se escogió ese día para cristianizar una antigua fiesta pagana: las lemuralia, en las que los romanos rendían cierto culto a los muertos y hacían una especie de exorcismos para liberar sus hogares de espíritus malignos. Las lemuralia se celebraron por última vez en torno al año 609, cuando el emperador Flavio Nicéforo Focas cedió el Panteón de Agripa al Papa Bonifacio IV para que lo consagrara y convirtiera en Iglesia. Pasó de ser el panteón de los dioses romanos a ser la Iglesia de “Santa María de los Mártires”.

 Un siglo después, el papa Gregorio III (731-741) trasladó la fiesta del 13 de mayo al 1 de noviembre. ¿La razón? que ése fue el día en que quiso dedicar una capilla de la antigua basílica de San Pedro a “Los Santos Apóstoles y todos los Santos, Mártires y Confesores, y todos los Justos”. Este cambio de fecha tenía sólo carácter local (afectaba sólo a Roma), pero, otro siglo más tarde, el papa Gregorio IV (827-844) extiende esta fiesta a toda la Iglesia.

La finalidad de esta fiesta fue siempre la de celebrar a todos los santos de todos los tiempos, los que tenían fiesta propia y los que no, los conocidos y los desconocidos. El cambio de fecha fue circunstancial, y en ninguna fuente histórica aparece referencia alguna a la pretensión de luchar contra el paganismo celta, o el druidismo, o ahogar la fiesta del Samhain (que, en realidad se celebra unos días después como ya he dicho).

La fiesta de la Conmemoración de los Fieles Difuntos no existió oficialmente para toda la Iglesia hasta el siglo XIV. Parece que su origen está en los monasterios benedictinos que, en Pentecostés, desde el siglo VI conmemoraban a sus difuntos. Más adelante san Odilón, Abad de Cluny (962-1048), amplió esa celebración a todos los fieles difuntos y no sólo a los de la orden benedictina. La conmemoración fue universalizada por la Iglesia, y en ella los creyentes se reúnen para interceder con sus oraciones por los difuntos del purgatorio.

Despojar de su significado a las fiestas católicas 

La solemnidad de Todos los Santos (“All Hallows Day”) y su víspera (“All Hallows Eve”), y la conmemoración de todos los Fieles Difuntos, es toda una catequesis sobre el modo cristiano de entender la muerte, la resurrección, la santidad, el martirio, la Vida Eterna, la comunión de los santos, la intercesión, etc, etc. Vamos, que son días ideales para la evangelización. Tal vez (o precisamente) por ello, han sido fiestas con las que se ha querido terminar de un modo u otro, o prohibiéndolas directamente, o maquillándolas para acabar con su auténtico significado.

Por ejemplo, desde ciertas confesiones cristianas separadas de la Iglesia Católica, se puso mucho interés en terminar con estas fiestas de marcado trasfondo católico (o “papista”, como dirían ellos). Así se quiso hacer, por ejemplo, en junio de 1647, cuando el parlamento británico abolió la Navidad, la Fiesta de Todos los Santos, y el Día de los Difuntos, entre otras fiestas católicas. O cuando, en EEUU, los más fundamentalistas de las iglesias evangélicas siguen incidiendo en eliminar unas fiestas que contradicen tan directamente algunas de sus creencias.

La fiesta de Halloween tal y como la conocemos actualmente nace alrededor del siglo XIX de la mezcla cultural que tuvo su origen en la gran emigración motivada por la “Gran Hambruna Irlandesa”. En EEUU confluyeron diversos elementos: algunas creencias célticas (que en esta época del romanticismo se recuperan y ponen de moda), ciertos conceptos cristianos, y leyendas y tradiciones irlandesas como la de “Jack el tacaño” o la del “Truco o trato”, que dieron origen al actual “Halloween”, que no se celebra tal y como lo conocemos hasta empezado el siglo XX (en los felices años 20).

Aunque no seamos muy conscientes, esto de paganizar las fiestas cristianas es una moda bastante extendida. Y, dicho sea de paso, bastante eficaz. Por ejemplo:

– Para olvidarnos del Nacimiento de Cristo, el san Nicolás que celebramos cada 6 de Diciembre se ha convertido ahora en un sonriente Papá Noel que viene el día 25  cargado de regalos.
– Para olvidar que el 1 de Enero es la gran solemnidad de Santa María Madre de Dios, hemos convenido que el año termina la noche del 31 de diciembre y lo celebramos con una fiesta llenita de juerga y alcohol.
– O para olvidarnos de todo eso del Miércoles de Ceniza y la “conversión” de nuestros corazones al Señor, celebramos unos espectaculares carnavales que más que fiesta son orgía.

Sin darnos cuenta, a través de la inocencia del juego, la diversión y los regalos, vamos perdiendo nuestra identidad y, sobre todo, el significado de las celebraciones cristianas. Como consecuencia, nuestra fe pasa a convertirse en una costumbre más, a la misma altura que el Halloween y Papá Noel. Así, claro está, nos vamos descristianizando. No sólo va descristianizándose el mundo, sino nosotros mismos, que llegamos a creernos que también en la fe podemos escoger lo que hay que creer y lo que no, para fabricarnos una religión a la carta.

Qué hermoso que el Espíritu Santo haya inspirado en la Iglesia un Sínodo para la Nueva Evangelización y que, en Madrid, se haya empezado a poner en marcha la “Misión Madrid”.

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer? ¿Celebrar a los zombies o celebrar al Resucitado? Yo celebro a Cristo y a sus santos: Holywins. 

Iniciativas Holywins

En muchas diócesis están surgiendo grandes iniciativas para recuperar el sentido cristiano de estas fiestas y detener la invasión de las costumbres anticristianas.

Al “otro lado del charcho” son numerosas las iniciativas bajo el nombre de Holywins. Aquí, en España, están surgiendo muchas. Por ejemplo, en la Catedral de Alcalá de Henares, la víspera de Todos los Santos se celebra, por tercer año consecutivo, una noche de oración y evangelización. Y en Madrid, en la Parroquia San Germán, varias actividades como una convivencia para jóvenes que promocionan con este video, y merienda y oración para las familias (desde niños a abuelitos) en “Holywins junior“.

Además hay muchas páginas y vídeos por internet promocionando la recuperación de nuestra fiesta. Para pasar un buen rato y, de paso conocer a los “santos”, te recomiendo estos vídeos en los que unos niños te cuentan la vida de algunos santos; pincha para verlos en YouTube:

– “Holy wins: Santa Margarita de Escocia
– “Holy wins: beato Enrique Vidaurreta
– “Holy wins: Santa Eufemia
– “Holy wins: beato fray Leopoldo
– “Holy wins: San Tarsicio
– “Holy wins: venerable MªCarmen González-Valerio
– “Holy wins: Beato Juan Pablo II
– “Holy wins: Santa Bernardita Soubirous
– “Holy wins: Santa Mónica y San Agustín
– “Holy wins: San Isidro Labrador
– “Holy wins: Beato Ceferino Giménez “el pelé” 
– “Holy wins: Todos los Santos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s