Y… ¿qué te parece este Papa?

El pasado miércoles 13 de marzo el Papa Francisco se presentó al mundo. Hasta ahora no he podido ponerme a escribir sobre ello, pero por fin tengo un poco de tiempo. Primero os cuento cómo viví la elección y luego respondo a la pregunta del título.

¿Qué estaba haciendo yo en ese momento?

    El Espíritu Santo siempre sorprende. Aquella tarde, muy poco después de las 19:00h. estaba, como todos los miércoles, atendiendo el despacho parroquial y ya despidiendo a los niños de catequesis y sus familias. A esa hora empezaba también la celebración de un funeral que presidía mi párroco. Fue en ese momento cuando empezaron a llegar mensajes y tweets a mi móvil: habemus papam! Mi parroquia es muy pequeña y tan frágil que se oye todo por todas partes, así que no pudimos emocionarnos mucho cuando apareció la fumata blanca. Ponerse a aplaudir o gritar cuando había un funeral al otro lado de la pared no parecía muy apropiado. Todo fue sotto voce

Algunos jóvenes andaban también por allí. Uno de ellos tenía una “tabletdemarcamuyfamosa” y nos puso la retransmisión en directo del acontecimiento, vía13tv, en uno de los despachos. Yo estaba en otro, atendiendo a gente, y a ratos me pasaba para echar un ojo. Acabado el funeral, todavía no sabíamos nada concreto, y la gente iba llegando nerviosa para la misa de las 8. Cada vez que entraba alguien preguntaba: “¿ya se sabe quién es?” Como en la parroquia existe la mala costumbre de venir a la misa entre dos minutos antes y diez minutos después de empezar, hubo un poco de jaleo en plena misa, con tanta gente entrando y preguntando en la puerta de la capilla, que es donde están los despachos.

Y avanzada la misa por fin pudimos escuchar: Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam: Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum, Dominum Georgium Marium Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio qui sibi nomen imposuit Franciscum. Yo sólo entendí el principio y el final: que había papa y se llamaría Francisco. Pero no entendí quién era. De todas maneras estaba muy emocionado, fuera quien fuera, era nuestro Papa, el que Dios quiere. La Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, había elegido al sucesor de Pedro.

Y, cuando por fin salió a la loggia me quedé sin palabras. Impresionante. Los gestos y las palabras. Me hizo gracia que saliera rígido, parecía que iba en patines y le empujaban, y que le costaba levantar la mano, jajaja. Recuerdo que Benedicto XVI saludó alzando las dos manos y saludando, y que daba la sensación de que no sabía muy bien cómo hacer. A este parece que le costó empezar, pero en cuanto arrancó… ¡sorpresa!:

Hermanos y hermanas: buenas tardes.  Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo…, pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Luego nos pidió a todos rezar con él por Benedicto XVI -y así lo hicimos- y después continuó: Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí…

Y el Papa se inclinó ante el Pueblo de Dios y luego nos dio la bendición de parte de Dios, y se despidió diciendo:

Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.

Palabras sencillas y profundas. Saludó con un “buenas tardes” y se despidió con un “buenas noches”. Se presentó como “el obispo de la comunidad diocesana de Roma”, que es “la que preside en la caridad a todas las iglesias”. Y pidió oración varias veces, y nos hizo rezar varias veces. Parece que éste va a ser “su programa”: orar, animar, y ponernos en marcha.  O, dicho de otro modo: fe, esperanza y caridad.

¿Y qué opino?

Que conste que respondo a esta pregunta sólo porque no hacen más que preguntármelo: ¡¡Me parece genial!! (este y cualquier otro). Tengo la certeza de que es el Papa que la Iglesia necesita, el que el Espíritu ha suscitado, el que Dios quiere para nosotros. Y sí, es muy majete y encantador, lo cual es bueno, pero es lo de menos. Cada Papa tiene su encanto, jeje.

Me fastidia bastante escuchar comentarios en la parroquia en plan “este Papa sí que es majo, o generoso, o bueno, o caritativo, o cercano”, como dando a entender que el anterior era antipático, avaro, malo, egoísta, o lejano. O el ya manoseado “a ver si este cambia las cosas” como si fuera a permitir el aborto, el mal llamado matrimonio homosexual, o a vender el Vaticano. Todos le alaban y están encantados con su manera de ser y sus gestos. Y los medios no paran de publicar fotos y fotos del papa sonriendo, abrazando, besando, lavando, rezando… Interpretándolos sesgadamente, claro. Incluso alguno se ha atrevido a decir: “El Papa decide no vivir en el apartamento vaticano por su opulencia”, o “El Papa tiene un nuevo gesto: se ha tumbado para rezar el Viernes Santo”, o “El Papa ha lavado y besado los pies a jóvenes presos”. Son gestos importantes y preciosos, sí, pero el Papa ha decidido no vivir en el apartamento vaticano (por ahora) para estar más cerca de los obispos y vivir más “en comunidad”, y se ha tumbado al comienzo de la celebración del Viernes Santo porque así han de hacerlo todos los sacerdotes ese día, y ha lavado los pies de jóvenes reclusos (en un lugar al que ya fueron Benedicto XVI y Juan Pablo II) tal y como ya solía hacer antes en su país.

Pues claro que este Papa sonríe, abraza, besa, lava, reza… ¡¡pero también habla!! Y, vaya, ¡cómo habla! Es impresionante escuchar sus palabras tan pedagógicas, catequéticas,  sencillas, y cargadas de sentido. El Papa va a predicar el Evangelio y punto. Con palabras y obras. El Espíritu Santo lo asistirá en su misión de maestro y pastor. Con su estilo y personalidad, que son los mismos que tenía antes, y que a todos nos encantan. Sí, ojalá sea santo y llene de santidad la Iglesia, pero no por eso dejará de ser una iglesia de pecadores. Eso sí, de pecadores rescatados y en camino de conversión hacia el Padre.

Ojalá que, la buena acogida de este Papa por parte de gente “de todos los colores” (aunque no faltaron ataques desde el primer día) sirva para que muchos se descubran a Jesucristo y para que los que tengan adormecida la fe, reaccionen.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Agus dice:

    Me encanta este Papa y también quería compartirlo contigo. Efectivamente, en este mundo que se potencia, se reduce y se guía por las apariencias, tenemos la suerte de el nuevo Papa “ha caído bien”.

    Es cierto, y curioso a la vez, que siempre están deseando ver cambios en la Iglesia aquellos que nunca querrán entrar en una, pero en eso no me voy a meter.

    Yo nací, crecí y llegué a la madurez con Juan Pablo II, como si fuera mi padre, vaya, y en él siempre vi la esperanza.

    Con Benedicto XVI, que de cerca, y pese a lo que los medios intentaran transmitir, nunca ha dejado de ser “un abuelito entrañable”, a mi me llegó mucho porque me animó a formarme leyendo, estudiando, rechazando quedarme en lo que otros me contaran.

    Y con Francisco retomo la idea de esperanza y una idea de autenticidad que algunos intentan manosear sin éxito. Me explico, es jesuita, pero no jesuita de los que escriben de vez en cuando en el Pais o a los que les gusta consultar los de Tele5. Si uno ha leido la historia de San Ignacio de Loyola o de San Francisco Javier, a uno le queda una idea muy clara de lo que es un Jesuita: un amante apasionado de la Verdad, de Cristo, un vigoroso defensor de María, una persona directa y que habla a los corazones y que lleva ese amor al extremo de auto obligarse en sus votos a incluir el de “obediencia al Papa”.

    Creo, espero y deseo que este Papa ayude a renovar la Iglesia, pero no para tirarla abajo como algunos piensan, sino para abrir todas las ventanas y que entre aire fresco. Creo que sigue con los trabajo de Benedicto XVI en ese sentido para reformar la Curia, llamando a todos los sacerdotes a no ser “funcionarios” -esto a un scout, y sacerdote scout, no hace falta decírselo, jejeje-.

    Y si la décima parte de los alejados de la Iglesia que dicen que les gusta lo que han visto de él, además, se paran a escucharle, entonces seguro de que tendremos mucha gente acercándose a la Iglesia de nuevo y mucha felicidad se esparcirá alrededor!

    Felicidades por el blog, hermano!

    1. Abraham+ dice:

      Gracias! Cuánta razón.

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