Cine: La Espina de Dios

  Espero llegar a tiempo de animaros a ir al cine para disfrutar de “La Espina de Dios” porque, por lo que he oído, va a durar muy poquito en cartelera, y merece la pena verla. Como siempre, escribo corriendo y sin revisar mucho, pero, al menos, hoy resucita un poco mi abandonado blog gracias al cine.

    Dirigida por Óscar Parra de Carrizosa (“Bajo un manto de Estrellas“), estamos, creo yo, ante una pequeña “rareza”. De hecho, fui a verla un poco por eso, por la sorpresa que me llevé al descubrir que había en cartelera una película española sobre Cristo. Que yo sepa, hay muy pocos precedentes, y no son directamente sobre Jesús, sino centrados en alguno de los personajes implicados en su historia (ver aquí una lista). Además, cuando acabó la sesión pude hablar un rato con su director, que vino a buscarme al enterarse por twitter de que iba a estar allí. Quería saber mis impresiones y, de paso, que si me había gustado, invitara a la gente a ir a verla.

Qué es “La Espina de Dios”

   No se trata de una superproducción al estilo de “La historia más grande jamás contada“, ni de una narración hiperrealista de los sufrimientos del Señor al estilo de “La Pasión de Cristo“. Quedáis avisados de que no vais a ver un espectáculo visual apabullante y grandilocuente. Veréis, más bien, una narración sencilla, muy pegada a la letra de los evangelios, cuyo punto fuerte es la naturalidad y el realismo de todos sus personajes. Yo, desde luego, es la primera vez que me río con una película sobre Jesús. Y me ha encantado.

    Debido a esto, puede que no guste. Nos han malacostumbrado a ver películas de gran presupuesto y efectos visuales sin medida, y aquí no los vamos a encontrar. Y también solemos imaginarnos a Jesús como un personaje hierático, divinizado, pomposo, que habla raro, mientras que aquí nos topamos con un Jesús normal y muy humano, que cuenta chistes, que disfruta y se ríe con sus amigos, que también llora con ellos, que se desespera un poco cuando no le entienden, etc. Echaba de menos esto en el cine religioso. Después de esta película me es mucho más fácil ponerme en la situación de los apóstoles, que no entienden nada hasta que ven a Jesús resucitado, y entiendo mejor qué significa que el Hijo de Dios se haya hecho hombre.

    “La Espina de Dios” narra el ministerio público de Cristo, desde la llamada de los primeros discípulos hasta las primeras apariciones, ya resucitado, a los apóstoles. Y no lo hace empeñada en plasmar los evangelios al completo, con pelos y señales, lo cual es de agradecer, porque habría salido una película de cuatro horas infumable. Pero sí hay un empeño en ser fiel a los episodios escogidos, y no sólo en el texto, sino también en la ambientación. La película tiene sus pequeños fallos, el ritmo y el hilo conductor no ha quedado perfecto, pero entiendo que es muy complicado, porque no se puede contar todo el Evangelio en poco más de hora y media: hay que recortar, fusionar, interpretar, relacionar, deducir, inventar situaciones que den sentido, hilar, ambientar… Por eso hay algunos momentos en que se hace un poco pesada, pero el resultado es muy digno, valiente y catequético. Hemos de recordar que los Evangelios, que son el punto de partida, no son una narración biográfica ni una novela histórica, sino una serie de catequesis, una predicación. Ni siquiera los Evangelios tienen un hilo conductor, ni un planteamiento, nudo y desenlace claros. Pero son Palabra inspirada, así que tampoco podemos pretender cambiarla a nuestro gusto.

¿Es “católica”? ¿se puede ver sin miedo?

   Es plenamente fiel al Evangelio pero, eso sí, yo creo que para apreciarla bien, hay que tener una mínima formación. Esta película daría mucho que hablar, porque no se calla nada y no tiene miedo de decir lo que dice el Evangelio, ni siquiera evita temas susceptibles de discusión teológica o, al menos, que causan cierta incomodidad en los creyentes más cándidos. Por ejemplo. El Evangelio habla de los “hermanos de Jesús”, así que, como la película quiere ser fiel al texto, también habla de ellos; otra cosa será explicar que significa eso de “hermanos de Jesús”, pero es que eso no lo tiene que hacer una película que se limita a plasmar lo escrito.

    Algo parecido sucede también con cosas que no aparecen literalmente en los evangelios pero que se sobreentienden. Por ejemplo: ¿no habéis pensado nunca cómo sería la casa de Pedro, en la que vivían su esposa y su suegra, y qué pasó cuando Pedro se fue de allí para ir con Jesús? ¡Pues la película nos lo muestra de manera magistral y lo aprovecha como medio para añadir ese toque de comedia que tanto bien hace!  ¿O nunca habéis pensado que los apóstoles debieron pasar mucha hambre en la última cena, comiendo solo un trago de vino y un trozo de pan? ¡Pues la película nos muestra cómo fue la cena Pascual con todo lujo de detalles!

   Bueno, ejemplos hay muchos en la película, pero no voy a revelar más.

Lo que más me ha gustado

   ¿Lo mejor? Los apóstoles, cómo están definidos, sus personalidades, sus conversaciones, sus dudas, sus peleas, sus risas, su miedo, etc. Pero también el resto de personajes. ¡El trabajo de los actores es espectacular! Igual de espectacular que el trabajazo de dar una personalidad a cada uno. Sin duda, como dije antes, lo mejor de esta película son sus personajes. Porque, claro, todos sabríamos decir que Pedro era tozudo que primero hablaba y luego pensaba, y que Juan era un jovenzuelo, pero… ¿sabríamos definir un poco la personalidad del resto de los apóstoles?

    En “La Espina de Dios” el protagonismo es casi más de los Apóstoles que de Jesús. Por destacar solo a algunos, me ha encantado ver a un Andrés (Pablo Pinedo) regordete, bonachón y algo despistado (como Obélix, jeje); a un Juan (Víctor Octavio) joven, vivaracho, lanzado e inocentón; a un Pedro (Antonio Esquinas) magnífico y graciosísimo (no sé con quién he disfrutado más, si con Andrés o con Pedro), y con una evolución muy lograda desde el Simón brutote del principio hasta el Pedro que es cabeza de los apóstoles al final; la relación entre Mateo (José Antonio Hortas) y Simón el Zelote (Alejandro Navamuel) muy bien pensada; un Judas (Alexandro Valeiras) muy logrado, cuya historia de evolución en la fe junto con Tomás (Manuel Aguilar) queda magnífica (los dos van juntos cuando el envío de los 72, una idea muy buena y muy bien actuada); la mujer de Pedro (Galia, interpretada por Estefanía Martínez) y la suegra (Sara, por Fedra Llorente), dos personajes que dan una riqueza increíble a la historia a pesar de que aparecen poco (lógicamente), al igual que sucede con los de Betania: Lázaro (Antonio Albella), Marta (Cristina Goyanes) y María (Mar Vico). Y algunos personajes más. Y que no se me olvide destacar al sorprendente “malo” de la película, Shefa (Javier Arroyo), que me ha encantado.

Lo que menos

    El único que no me ha convencido del todo es Jesús (Sergio Raboso), pero creo que ha sido por su imagen, no por la interpretación, que ha sido de nivelón también. Me contaba Óscar, el director, al salir del cine, que habían buscado a propósito imitar la imagen del “Jesús de Nazaret” de Franco Zefirelli, porque es un icono que todos relacionan con la imagen de Cristo. La idea era buena, pero se me hace raro ver a un Jesús medio rubio y de ojos azules y, además, no sé si sería yo, pero todo el rato se me iban los ojos a las extensiones capilares que hacían que tuviera el pelo de dos colores.

   A alguno le sorprenderá que en la lista me falte la virgen María (María Garralón), no es que falte en la película, es, simplemente, que está poco presente. El par de escenas en que aparece están bien resueltas e interpretadas, pero son muy breves. Se hecha en falta un poco más de presencia de la Madre, sobre todo al no estar presente el episodio de las Bodas de Caná. Si se hubiera añadido ese episodio habría quedado perfecto, como en el Evangelio, que explícitamente aparece María en Caná, una vez que fue a buscar a Jesús, y en el momento de la Cruz. Los dos últimos aparecen, el primero no. Y el episodio en que María va a buscar a Jesús con el “hermano de Jesús” se queda un poco cojo. Cuando se lo comenté a Óscar, el director, aceptaba esta cojera de “La Espina de Dios”, y me explicó que la Boda de Caná estaba prevista, pero no llegó el atrezzo a tiempo (una copia de las vasijas basada en estudios arqueológicos) y no se pudo hacer; y que hubo de recortar la escena del “hermano de Jesús” porque quedaba un poco larga y dudosa. De hecho, debido a ese recorte, en esa escena da la impresión de que la Virgen María da la espalda, muy enfadada, a su hijo Jesús.

Vuelvo a las cosas que más me han gustado

   Han logrado emocionarme las escenas de la resurrección de la hija de Jairo y la idea de colocar allí la vocación del apóstol Tomás, y el episodio del primado de Pedro. Sencillísimos, pero impresionantes.

   A destacar toda la sencilla ambientación, sobre todo la de la Última Cena que, a muchos se les hará rara, porque no es la típica escena que se limita a la bendición del pan y del vino: muestra cómo era una cena Pascual (genial reflejar hasta las oraciones y los salmos), nos ayuda (al menos a mí) a entender qué significa eso que dice el evangelio de “el que moje en mi plato, ése es”, nos revela cómo de humillante era eso de lavar los pies, y disfrutamos de cómo era una vajilla judía del siglo I.

    También sorprenderá que no aparezca en la película todo el juicio (o “los juicios”) a Jesús, pero es de agradecer: nos los sabemos de memoria y… ¿acaso los vieron los discípulos? Me gusta eso de sentirme uno de ellos en esta película. Eso sí. Creo que tampoco debería haber estado presente de manera tan extensa la flagelación (por la misma razón), aunque esta escena nos dio una sorpresa porque se preocuparon de reflejar en Jesús todas las marcas que aparecen en la Sábana Santa, tal cual, como un calco. Aunque he de decir que todo este final de la pasión queda un poco precipitado, y me parece que es porque la parte de la Última Cena ha sido muy extensa.

   Y sí. En esta película sí aparece la Resurrección del Señor. Y sí. En esta película se aparece a los Apóstoles. Me decía el director que le fue complicado pensar y conseguir que en estas escenas Jesús no pareciera un superhéroe ni un zombie que se levanta de la tumba. Y sí. Lo ha logrado.

Os la recomiendo

   En fin, que no sé qué más deciros para que vayáis a verla y apoyéis este tipo de cine, porque si no se va a verla, no se hará. No es el peliculón de vuestra vida, y tiene sus fallitos y cosas matizables, pero es una muy buena película, fiel al mejor de los mensajes: el Evangelio. ¿Qué mejor plan para esta Semana Santa?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s